Categoría: Cine

  • Cine sin Cines

    Michoacán se viste de cine con la llegada del Festival Internacional de Cine sin Cines Elpidia Carrillo, que se celebrará del 1 al 9 de septiembre de 2025 en diferentes comunidades del estado. Este encuentro cinematográfico rompe con lo tradicional, ya que las películas no se proyectan en salas comerciales, sino en plazas públicas, centros culturales, escuelas y espacios comunitarios, acercando así el séptimo arte a quienes normalmente no tienen acceso a él.

    Este festival nace del compromiso de la actriz y directora Elpidia Carrillo, originaria de Parácuaro y reconocida internacionalmente por su trayectoria en el cine y la televisión. Con este proyecto, busca devolverle a las comunidades lo que le ha dado vida a su carrera: las historias auténticas, la raíz cultural y la posibilidad de que el arte se viva en colectivo.

    Un festival único en su tipo

    Lo que hace especial al Festival Internacional de Cine sin Cines Elpidia Carrillo es su capacidad para transformar la manera en que entendemos el cine. Aquí:

    • El espacio se vuelve protagonista, ya que cada proyección se adapta al entorno comunitario.

    • La comunidad se convierte en parte del festival, participando no solo como público, sino también como anfitriona y colaboradora.

    • Las historias adquieren un nuevo valor, pues viajan desde lo local hasta lo universal, tocando a personas de todas las edades y contextos.

    De esta manera, no se trata únicamente de ver cine, sino de vivir una experiencia cultural compartida, donde convergen vecinos, cocineras tradicionales, artistas, estudiantes y familias.

    Nuestra participación: Diosï Meiamu

    Este año estamos muy emocionados de anunciar nuestra participación con el cortometraje Diosï Meiamu, dirigido por la joven cineasta Mariana López, de apenas 17 años y originaria de Paracho. Para nosotros, estar presentes en el Festival Internacional de Cine sin Cines Elpidia Carrillo es motivo de orgullo, porque significa llevar nuestra historia a un público diverso, en escenarios abiertos y con un espíritu profundamente comunitario.

    Más que cine: una celebración de identidad

    El festival no solo busca difundir obras cinematográficas, sino también fortalecer los lazos sociales y culturales de Michoacán. Al proyectar en distintas comunidades, se reconoce la pluralidad del estado y se generan encuentros entre creadores, públicos y territorios. Además, su carácter internacional abre un puente entre México y el mundo, mostrando que el cine independiente tiene la capacidad de emocionar y transformar sin necesidad de grandes pantallas.

    Una invitación abierta

    Si amas el cine, si disfrutas de las historias que conmueven y si valoras el poder de lo comunitario, no puedes perderte este festival. Durante más de una semana, Michoacán será escenario de películas, charlas, convivencias y actividades que hacen del cine una verdadera fiesta cultural sin muros ni fronteras.

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  • Festival Michoacano de Cine Independiente

    Morelia se prepara para recibir la primera edición del Festival Michoacano de Cine Independiente, mejor conocido como “Séptimo Arte Diletante”, que se llevará a cabo este viernes 5 y sábado 6 de septiembre de 2025, en la emblemática Casa Natal de Morelos.

    ¿Qué hace único a este festival?

    • Primero que nada, es un espacio donde el cine no se mide por el presupuesto, sino por la capacidad de transmitir y conmover desde lo local hacia lo universal.

    • Además, más de 100 obras ya están inscritas, lo que demuestra la fuerza y la importancia que ha ganado en la región.

    • En consecuencia, se espera una gran afluencia de público: cinefilos, estudiantes, creadores, familias y visitantes que quieran acercarse al arte cinematográfico en un formato accesible, cercano y profundamente humano.

    ¿Qué premios y categorías estarán presentes?

    El festival apuesta por reconocer la creatividad independiente y comunitaria. Por ello, contará con premios como:

    • Mejor Cortometraje Ficción (Michoacán)

    • Mejor Cortometraje Documental (Michoacán)

    • Mejor Cortometraje Animado (Michoacán)

    • Mejor Largometraje Ficción (Michoacán)

    • Mejor Largometraje Documental (Michoacán)

    • Mejor Cortometraje Nacional

    • Mejor Largometraje Nacional

    • Premio del Público (votado por los asistentes)

    • Premio Especial a la Innovación (por creatividad y originalidad)

    • Premio Cine Comunitario (para producciones de comunidades originarias) filmmakers.festhome.comEl Sol de México

    Así, se busca amplificar voces diversas y fortalecer la producción cultural independiente en Michoacán y más allá.

    Nuestra participación: talento joven y local

    Estamos muy orgullosos de participar con el cortometraje Diosï Meiamu, dirigido por Mariana López, de apenas 17 años, originaria de Paracho. Además, se proyectará también otro cortometraje de Paracho, Cuando la Guitarra Calla de Roberto Janacua, y de distintos lugares del estado. 

    El festival ofrecerá más de 10 horas de cine emergente entre viernes y sábado. Habrá proyecciones agrupadas en bloques a lo largo de ambos días, acompañadas por conversatorios dirigidos por Fernando Guzmán, y culminará el sábado con la ceremonia de premiación “Presea Morelos”, ambientada en un ambiente festivo y cultural, con música en vivo a cargo del Maestro Juan Alejandro Cruz y la Academia de música Lulius.

    ¿Por qué asistir?

    • Porque, además de divertirte, participarás en una experiencia cultural transformadora.

    • Porque podrás ver historias auténticas que reflejan nuestra identidad, nuestras luchas y nuestros sueños desde una perspectiva local.

    • Porque es una excelente oportunidad para apoyar y celebrar el trabajo de cineastas emergentes y comunitarios de Michoacán.


    En resumen, el festival “Séptimo Arte Diletante” representa una invitación clara a descubrir nuevos talentos, a dejarse conmover por narrativas cargadas de autenticidad, y a celebrar el cine como una herramienta de conexión humana. No solo es cine; es cine con corazón, comunidad y futuro. ¡Nos vemos el viernes y sábado en la Casa Natal de Morelos!

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  • Toy Soldiers: Paz en tiempos de guerra

    Sean Astin —a quien recordamos como el intrépido Mikey en Los Goonies (1985), como Sam en El Señor de los Anillos (2001–2003) o como Bob en Stranger Things (2017)— protagoniza esta película de acción y suspenso juvenil dirigida por Daniel Petrie Jr.

    La historia nos sitúa en medio de una situación tensa: el narcotraficante colombiano Enrique Cali está a punto de ser extraditado a Estados Unidos. Para evitarlo, su hijo Luis Cali organiza la toma del Palacio de Justicia en Barranquilla. Tras un fallido intento de liberación, Luis huye a EE. UU. y planea un nuevo golpe: secuestrar la Regis High School, un colegio privado que alberga a hijos de funcionarios y empresarios influyentes.

    En la escuela, un grupo de estudiantes problemáticos —liderados por Billy Tepper (Sean Astin)— se convierte en pieza clave de la resistencia. Armados de valor (y algo de rebeldía adolescente), los jóvenes se enfrentan a los terroristas mientras las autoridades organizan un operativo de rescate. El precio será alto, pero el espíritu combativo de los estudiantes marcará la diferencia.

    Más allá de la acción: símbolos escondidos

    Lo que más llama la atención al mirar Toy Soldiers con detenimiento no son solo las escenas de acción, sino la cantidad de símbolos sociales y políticos que aparecen a lo largo de la película:

    • El símbolo de la paz aparece reiteradamente en camisetas, carteles y decoraciones.

    • Una bandera roja, amarilla y verde invita a terminar con el apartheid.

    • Carteles como “Love your mother” (acompañado de una imagen de la Tierra) promueven el cuidado del medio ambiente.

    • Stickers como “Fur is dead” (en contra del uso de pieles animales) y “On Mondays I rise and whine” muestran un perfil más contestatario de la juventud retratada.

    Resulta curioso encontrar tantos mensajes de conciencia social en una escuela para hijos de políticos, jueces y empresarios, personajes que en teoría representan las estructuras de poder que esos mismos símbolos critican.

    El símbolo de la paz y su historia

    El símbolo de la paz, omnipresente en la película, tiene su origen en 1958, cuando el artista Gerald Holtom lo diseñó para la primera marcha por el desarme nuclear en Londres. Inspirado por la señalización semafórica de las letras “N” (nuclear) y “D” (disarmament), Holtom lo cerró en un círculo para crear un emblema universal.
    También confesó que su diseño expresaba una profunda desesperación humana, similar a la figura de los fusilamientos de Goya.

    Rápidamente, el símbolo fue adoptado por la Campaña para el Desarme Nuclear (CND) en el Reino Unido y, más tarde, por los movimientos pacifistas contra la guerra de Vietnam en Estados Unidos, expandiéndose como un ícono global de la paz.

    ¿Una escuela en Europa?

    Se dice que en los primeros borradores, Toy Soldiers situaba la acción en una escuela europea, probablemente en Suiza o Italia, con terroristas palestinos como antagonistas. Este cambio a un contexto latinoamericano (narcotráfico colombiano) responde a una narrativa típica de Hollywood en los noventa: los “otros” son siempre los enemigos, pero el heroísmo juvenil estadounidense logra prevalecer.

    El pequeño gran detalle: conocer el origen de las cosas

    Uno de los momentos más simbólicos ocurre en la habitación de los protagonistas, donde se puede ver un póster con un pollito amarillo cargando un pez y la frase en latín “Cognoscere causas rerum” (“Conocer el origen de las cosas”).
    Un detalle casi invisible pero profundamente significativo: en medio de la violencia, las armas y la rebeldía adolescente, se sugiere la necesidad de entender más allá de las apariencias.

    Y es que a veces, en medio del ruido, los símbolos pequeños son los que más resuenan.
    El latín, el pollito, el pez: una imagen casi absurda que, sin embargo, guarda una verdad simple y dura. No basta con reaccionar a lo que vemos; hay que aprender a mirar más profundo, buscar las causas verdaderas, las raíces escondidas bajo las capas de historia, poder, miedo.

    Estas cosas —aunque parecen producto del ocio o del azar— se revelan cuando uno se detiene a observar películas que “ya conocía”, pero esta vez con los ojos de la experiencia, esa mirada entrenada en las pérdidas, las dudas y las preguntas que no siempre sabemos dónde empezar a hacer.
    Miramos distinto, porque somos distintos.