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  • Kústakuni: Haciendo Ruido con el Talento de Nuestra Región

    Kústakuni: Haciendo Ruido con el Talento de Nuestra Región

    Hace algunos años, nació un sueño llamado Kústakuni, una palabra en purépecha que significa “hacer ruido.” Este proyecto, inspirado en los icónicos conciertos Tiny Desk, tenía un objetivo claro: ofrecer una plataforma íntima y auténtica para artistas de nuestra región y más allá. La idea era sencilla, pero poderosa: crear un espacio donde la música, la poesía y las voces se unieran en escenarios únicos para celebrar el talento y la riqueza cultural.

    Desde su inicio, Kústakuni ha crecido y evolucionado gracias al entusiasmo de quienes han confiado en este proyecto. En nuestra primera edición, tuvimos el honor de contar con músicos como Jatzikurin Anapuecha de Cheranástico, Aquiles Tarumba de Morelia, Yunuén Bautista de Uruapan y la talentosa Amanda Alafita de Veracruz, en un escenario lleno de vida como Ánima Pinta en Paracho.

    El siguiente año fue un paso hacia adelante: no solo regresaron Yunuén y Jatzikurin, sino que nuevas voces enriquecieron la experiencia. Participaron Suzan Irianda, Regina Pacheco e Ivonne Mendoza del Centro de Artes de Uruapan, así como el Grupo Urhupani, Lobezno de Apatzingán y la poeta Rubí Huerta. Este evento cobró vida en el ambiente vibrante de La Charandería, un espacio que resonó con música y palabras.

    Mientras se pueda, seguiremos haciendo ruido

    Ahora, con mucho orgullo, nos preparamos para una nueva edición que promete ser inolvidable. En esta ocasión, regresan nombres queridos como Jatzikurin Anapuecha, Lobezno de Apatzingán y el Grupo Urhupani, pero también se suman nuevas propuestas que llenarán de frescura y diversidad este proyecto. Destacan la participación de las cantautoras Granatte de Morelia y Soledad Ulloa de Chile, así como agrupaciones como el Trio Ilusión de Ocumicho, la Orquesta P’ukuriecha, Flor de la Sierra, Nimakuecha y por primera vez, la fuerza del rap con Trenk RSM. Y esto es solo el principio, ¡todavía hay más sorpresas por anunciar!

    Próximamente, todas estas presentaciones estarán disponibles en YouTube y nuestras redes sociales, donde podrán disfrutar de cada interpretación grabada en lugares emblemáticos de nuestra región. Cada escenario y cada nota serán un reflejo de la riqueza cultural que nos define.

    Kústakuni sigue haciendo ruido, y tú eres parte de esta historia. ¡Acompáñanos y sé testigo del talento que nos inspira!

  • Sin sentido

    Sin sentido

    ¿Qué sentido tiene
              el esplendor del ocaso
                      si tus ojos no se dignan a contemplarlo?

    ¿Qué razón sostiene
              el acto de engendrar una melodía sublime
                      si tus labios no la harán suya?

    ¿De qué vale, entonces,
              trazar con angustia y fervor
                      los versos más perfectos,
                              si jamás rozarán tus pupilas,
                                      si nunca habitarán en tu alma?

    Así, toda belleza, desprovista de tu presencia,
              se convierte en algo inútil
                      que cae en el abismo del mundo,
              un lamento que carece de sonido,
    un perfume que se disuelve en el vacío.

  • Fuimos fuego del cielo

    Fuimos fuego del cielo

    Fuimos fuego del cielo
    y en las entrañas del tiempo,
    la ceniza nos hizo polvo,
                     nos sembró en la tierra callada.

    En el surco de la noche,
    aprendimos a morir despacio,
    a germinar en el silencio,
                                     a ser raíz antes que canto.

    Hoy somos mazorca y horizonte,
    un puñado de días que respiran,
    la esperanza que trepa al sol,
    la vida que vuelve,
                                                     porque nunca dejamos de arder.

  • Hesperus

    Hesperus

    Tú, que has visto nacer el alba
    y conoces el peso de la noche,
    dile que aquí abajo,
    en esta tierra seca y deshabitada,
    donde el polvo guarda secretos de los muertos,
    mi anhelo camina como sombra detrás de ella.

    Dile que la miro desde lejos,
    pues su brillo se refleja en ti.
    Qué, como quien busca agua en un páramo,
    estoy atento a su regreso.
    Que ella, tan llena de vida, tan inmensa,
    es el resplandor que enciende mis días
    y apaga mis miserias.

    Yo no soy digno, lo sé.
    Soy apenas un murmullo
    en este valle estruendoso,
    una voz quebrada que le reza a un recuerdo.
    Pero, estrella, si puedes,
    haz que su luz me alcance,
    aunque sea de soslayo.

    Hazle entender que aquí,
    donde la tierra está cansada de parir espinas,
    la espero como se espera la lluvia:
    con los brazos abiertos y la garganta seca,
    esperando escucharla, verla,
    aunque sea una última vez.

  • Incendio

    Incendio

    A veces te recuerdo,
                 como un susurro,
    tu voz fluyendo,
                  tus labios temblando apenas.

    Tus ojos,
           un asombro quieto,
                 hilvanan las palabras
                                       en el aire.

    Tus manos,
         ráfagas leves,
         esculpen el espacio
    con sombra y luz.

    Tu cabello,
                         como río en desborde,
                 se enreda sigiloso.
    Tus pies, incansables,
    buscan siempre un horizonte.

    A veces te recuerdo,
          y en mí algo despierta,
               una chispa, una hoguera,
                         un incendio.

  • Hoy llovió

    Hoy llovió

    Hoy llovió.
             La tierra
                     al igual que yo,
                             no esperaba nada,
                     pero la lluvia vino
              y el campo despertó.

    Vi el maíz,
                       dorado por el sol,
                                    volver a la vida
              y los árboles,
                        que ya se creían viejos,
              se cambiaron de piel.
    Todo reverdeció,
               en un suspiro,
    como si el viento hubiera decidido,
                        por fin,
                                     hablar.

    Me quedé allí,
           en el silencio,
    con el murmullo suave
           de las gotas tímidas
    que parecían hablar
           en un lenguaje antiguo.
    El frío me abrazaba,
           pero no me dolía.
    Porque como el campo,
           yo también reverdezco,
    yo también sonrío,
           al escuchar tu nombre
    caer del cielo.

    Nada es coincidencia,
                                           lo sé bien.
    Todo es parte de algo,
            y en esta pequeña sorpresa,
    en este milagro
                        que no fue anunciado,
    me encuentro renovado,
                         como si también yo
    fuera campo
                            y en tus ojos,
                                           mi alma volviera a crecer.

  • Estabas ahí

    Estabas ahí

    Abrí la ventana, esperando que la brisa me tocara,
           que trajera en sus dedos el frescor de la tarde,
    y allí me quedé, mirando el suave temblor de los árboles,
                         los pájaros que, como flechas de vida,
                                          cruzaban del ramaje al cielo,
    ese cielo azul profundo donde flotaban las nubes
                                             como almas errantes, perezosas,
    que se niegan a llegar a ninguna parte.

    Y fue en ese instante,
                    inevitablemente,
                                   que pensé en ti.

    O quizás es que siempre pienso en ti,
    que el mundo mismo no hace más que dar vueltas
    para rodearte, para vestirse de tu nombre.
    Todo lo que veo tiene tu rostro,
                  en cada rama, en cada sombra,
                              en cada rayo de luz que cae y me incendia.

    Hoy estabas en las nubes que se perdían,
    en el azul hondo que se abre misterioso;
    te vi en el vuelo de los gorriones,
    en las hojas verdes que susurraban bajo el sol.
    Estabas en la luz dorada, en el destello magenta,
                        en Venus que temblaba en la distancia,
                   en las estrellas que dibujan constelaciones,
            y que esta noche se parecen a tus manos,
    a tu voz, a tu aliento.

    Y cuando por fin volví, la tarde se había ido,
       y la noche, en su silencio oscuro, me rodeaba.
           Perdido en tus sombras, como en un sueño,
       me dejé caer en el abrazo de la noche,
    sabiendo que, aun allí, seguirías tú.

  • Nocturna

    Nocturna

    Es imposible mirarte de reojo,
                            siempre termino quedándome quieto,
    como quien no quiere moverse,
                            ni romper el encanto de tu luz,
                                             ni tocar la sombra que arrastras.

    Te conozco, sí, pero no te alcanzo.
                               Ahí estás, siempre ahí,
    dándome la misma cara,
                               como si no cambiaras nunca
    y, a la vez, siempre distinta.

    Eres la luna, familiar y lejana.
           Esa que al mirarla me hace chico,
                   como si el universo fuera una boca
                            que de tanto abrirse me traga,
                                       y yo, un suspiro apenas,
    ante esa maravilla que eres tú.

    Pero qué fortuna, qué dicha tan grande
                                 tener este rato, mirarte,
    sentir que el cielo se estira y no acaba,
                                 y yo, aquí, tan diminuto,
    y tú, tan inmensa y silenciosa.

    Aunque nunca leas estas líneas,
                                                              son.

  • Usted me debe

    Usted me debe

    Sepa usted que está en deuda,
              no es cosa de pesos ni centavos,
                    porque ¿Quién le pone precio a los sueños?
    Y usted me debe los míos,
        los que me roba sin permiso
              en cada madrugada.

    Me debe las horas que se deshacen
                     en el hueco de mis manos
                                    esperando encontrarla.
    Me debe los pasos gastados
    en caminos que llevan su nombre,
             y las tardes que se quedaron
    prendidas en el fulgor de sus ojos.

    Me debe las palabras que no dice,
                        las que calla y me deja
                   escarbando en el silencio.
    Me debe la risa que envejece
                     cuando un mensaje suyo
                              me cruza como viento en el llano.

    Pero más que todo,
                                      usted me debe la vida,
    la que se quedó atada
                                       a su voz que no llega,
    al eco de un nombre
                                        que nunca aprendí a olvidar.

  • Cultura y Modernidad: Una Conversación Necesaria

    Cultura y Modernidad: Una Conversación Necesaria

    Hoy fui testigo de una discusión sobre el uso de vestimenta tradicional de un pueblo originario en el desfile de modas del evento Original México. Una prenda originalmente creada para un hombre fue usada por una mujer, lo que generó comentarios hablando de faltas de respeto hacia la comunidad, la vestimenta y demás. Ante estas opiniones, siento la necesidad de reflexionar: ¿estamos abordando este debate desde una perspectiva que realmente valora y respeta las tradiciones y a las personas que las crean?

    La preservación cultural no es inmovilidad

    Las tradiciones no existen en un vacío ni son estáticas. Al contrario, las culturas evolucionan, se adaptan y se reinventan constantemente. La preservación de una tradición no implica mantenerla inmutable, sino garantizar que siga viva, que sus conocimientos, técnicas y significados sean relevantes para quienes las practican hoy.

    Es importante reconocer que quienes tienen el derecho legítimo de decidir cómo utilizar, comercializar o adaptar estas prendas son los propios artesanos y miembros de las comunidades originarias. Si ellos eligen participar en un desfile o vender sus piezas en nuevos contextos, ¿por qué habría de considerarse una falta de respeto? Al contrario, esto demuestra que están encontrando formas de integrar su herencia cultural en el mundo contemporáneo y de sostener su modo de vida.

    El género y la tradición

    En muchos pueblos originarios, los roles de género han sido históricamente estrictos y específicos, asignando tareas y obligaciones a hombres y mujeres. Sin embargo, la evolución social nos ha llevado a cuestionar y, en muchos casos, romper con esos roles tradicionales que limitaban la libertad y el desarrollo de las personas. Si aceptamos que una mujer de hoy puede optar por no dedicarse exclusivamente al hogar o que un hombre puede ejercer roles tradicionalmente considerados femeninos, ¿por qué no podemos aceptar que las prendas, al igual que los roles, también pueden adaptarse a nuevas realidades?

    La vestimenta tradicional es profundamente significativa, pero ¿su valor radica en quién la porta o en el significado y la técnica que la respalda? Una mujer vistiendo una prenda masculina o una persona no binaria reinterpretando un atuendo no borra su historia; más bien, demuestra cómo las tradiciones pueden dialogar con el presente.

    ¿Qué daña realmente a la tradición?

    La descontextualización que merece crítica no es el uso creativo o diverso de una prenda, sino la apropiación cultural sin reconocimiento o el desplazamiento de los propios artesanos en favor de imitaciones industrializadas. Daña más a una tradición el olvido, la falta de oportunidades para sus creadores o la imposición de estereotipos que limitan su evolución.

    Hace tiempo fotografié a Alejandro, una persona no binaria que portaba un atuendo tradicional purépecha femenino. La imagen generó polémica: algunos lo vieron como un acto de falta de respeto, mientras que otros lo interpretaron como una expresión personal válida. Para mí, fue una representación poderosa de la capacidad humana de resignificar las tradiciones sin traicionar su esencia.

    ¿Qué valor tienen las prendas si no se usan? ¿Qué importa más: la tradición viva y adaptada a las realidades de hoy, o una idea rígida que limita su alcance? Las tradiciones están hechas por personas, no al revés. No debemos olvidar que las comunidades y sus creaciones son dinámicas, y en ello radica su fortaleza.